ESTA VEZ ROMA HA SIDO TAMBIÉN MÁS HAMBRE
Veinte mil ha pedido la FAO para paliar la hambruna actual que padece el mundo, y según he leído hace algunos días, pero sólo ha logrado recaudar cuatro mil en la reciente cumbre de Roma. Tacaños somos, con el agravante de que no queremos que vengan a nuestro mundo occidental los que pasan hambre, no queremos que vengan a la primera clase en la que estamos instalados, pero tampoco los queremos alimentar en sus países de origen. La gestión del enfoque global del hambre no resiste la más mínima y seria reflexión sin que nos caiga la cara de vergüenza. Decimos que China e India comen, que el biodiesel ha trastocado los cultivos de cereal, que la sequía se asienta en Australia y encontramos fácilmente los culpables de la hambruna reciente que otros padecen, que en este mundo padecemos, y además muchas veces pensamos ante cualquier problema que “sea lo que sea por favor que lo mío no me lo toquen”. Y creo que lo peor está por llegar, que tal vez se produzcan algunos cambios estructurales y aún no hemos llegado al punto de inflexión. Mientras seguiremos hablando de las causas de la obesidad en nuestro mundo, en que es preciso consumir para reactivar la economía, en que el barril de petróleo sigue subiendo, pero sin la mínima preocupación por el hambre que sufren millones de personas. La explotación del trabajo de muchas personas para conseguir los bajos costes de productos que consumimos ¿a cuanto kilo de hambre nos sale?
Mientras, prosigue la primavera de camino hacia el verano, estamos de fiesta en la ciudad y ya han aparecido las casetas en nuestra playa de San Lorenzo.
Veinte mil ha pedido la FAO para paliar la hambruna actual que padece el mundo, y según he leído hace algunos días, pero sólo ha logrado recaudar cuatro mil en la reciente cumbre de Roma. Tacaños somos, con el agravante de que no queremos que vengan a nuestro mundo occidental los que pasan hambre, no queremos que vengan a la primera clase en la que estamos instalados, pero tampoco los queremos alimentar en sus países de origen. La gestión del enfoque global del hambre no resiste la más mínima y seria reflexión sin que nos caiga la cara de vergüenza. Decimos que China e India comen, que el biodiesel ha trastocado los cultivos de cereal, que la sequía se asienta en Australia y encontramos fácilmente los culpables de la hambruna reciente que otros padecen, que en este mundo padecemos, y además muchas veces pensamos ante cualquier problema que “sea lo que sea por favor que lo mío no me lo toquen”. Y creo que lo peor está por llegar, que tal vez se produzcan algunos cambios estructurales y aún no hemos llegado al punto de inflexión. Mientras seguiremos hablando de las causas de la obesidad en nuestro mundo, en que es preciso consumir para reactivar la economía, en que el barril de petróleo sigue subiendo, pero sin la mínima preocupación por el hambre que sufren millones de personas. La explotación del trabajo de muchas personas para conseguir los bajos costes de productos que consumimos ¿a cuanto kilo de hambre nos sale?
Mientras, prosigue la primavera de camino hacia el verano, estamos de fiesta en la ciudad y ya han aparecido las casetas en nuestra playa de San Lorenzo.


