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Belem, 2 de abril
Navego lentamente
por el río que avanza,
inclinada tu vela pasa ante mi,
una y otra vez, después.
Fluye la vida,
las ventanas abiertas del castillo
dejan entrever
el vuelo de los pájaros, libres.
Tomo tu mano,
que me habla
Navego lentamente
por el río que avanza,
inclinada tu vela pasa ante mi,
una y otra vez, después.
Fluye la vida,
las ventanas abiertas del castillo
dejan entrever
el vuelo de los pájaros, libres.
Tomo tu mano,
que me habla
de complicidades manifiestas
en la arena del día a día.
El cielo protector
que compartimos no tiene
ni tiempo, ni espacio,
y siguen vacíos de futuro
los fantasmas de tus besos
en mi alma.
en la arena del día a día.
El cielo protector
que compartimos no tiene
ni tiempo, ni espacio,
y siguen vacíos de futuro
los fantasmas de tus besos
en mi alma.









