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DOMINGO LLUVIOSO
Pedro Mato y Gaudí hacen pareja en este domingo lluvioso, en el aire tocan las campanas y muchos pasos se dirigen a la catedral. Bajo el palio del paraguas camino hacia el café y las mantecadas obligadas. No hace falta decir que estoy en Astorga. El paseo por los restos romanos y el vermut me conducen hacia el cocido maragato que alarga su digestión hasta el atardecer. Sigue lloviendo y llueven los resultados electorales y me refugio en una de las últimas películas que disfruté “El extraño caso de Benjamin Button” y las frases que me quedaron colgadas más allá del subconsciente “cuando se es diferente se vive muy solo”, “las oportunidades nos marcan siempre” y “nunca es demasiado tarde para hacer lo que quieras”. Me vence el sueño y ya empieza la nueva semana.
Pedro Mato y Gaudí hacen pareja en este domingo lluvioso, en el aire tocan las campanas y muchos pasos se dirigen a la catedral. Bajo el palio del paraguas camino hacia el café y las mantecadas obligadas. No hace falta decir que estoy en Astorga. El paseo por los restos romanos y el vermut me conducen hacia el cocido maragato que alarga su digestión hasta el atardecer. Sigue lloviendo y llueven los resultados electorales y me refugio en una de las últimas películas que disfruté “El extraño caso de Benjamin Button” y las frases que me quedaron colgadas más allá del subconsciente “cuando se es diferente se vive muy solo”, “las oportunidades nos marcan siempre” y “nunca es demasiado tarde para hacer lo que quieras”. Me vence el sueño y ya empieza la nueva semana.
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