martes, 5 de junio de 2007


PARAISO EN POO.

Líquidas estelas dejas en mi piel,
me abandono a tí,
con suave ronrroneo me acompañas,
me recorres, me penetras,
una y otra acometida,
me suspiras,
y te beso, ola, cada vez
que vuelves a mí.

La fotografía corresponde a la Playa de Poo, Llanes, Asturias. Un pequeño paraiso para compartir.

martes, 29 de mayo de 2007



Lisboa 12. UN CHÁ EN CHAO DE LOUREIRO

Descansaba en la terraza de Chao de Loureiro, sonó el móvil. La Sé a mi izquierda con aquella palmera que siempre la acompaña, el Carmo enfrente, sin techo y sin corona, y tu voz que sonó ajena, independiente, no me cuentas y me llamas. Eran las tres de la tarde, el chá verde estaba delicioso, la música y el sol calentaban mi cuerpo, el aire acariciaba fresco. A lo lejos mi mirada se centraba en estelas blancas que dejaban los barcos sobre el Tejo, inevitable Tejo que siempre me susurra lo que tú no quieres decirme. Chao fue tu escueta despedida, la silueta de la Ponte 25 de abril también me despedía cuando abandoné la terraza para perderme por las escaldhinas de San Antonio y te besé en la distancia.
Alfama tiene varios miradores y terrazas desde los que destacan rojos tejados y torres. En este caso, las torres de la Sé.

lunes, 21 de mayo de 2007


VIAJARÉ

Viajaré al África de rotundos amaneceres,
de hambre en los niños de ojos abiertos,
de las bocas vacías por el llanto agotado.

Viajaré al África que entona cantos al atardecer,
donde los mansos leones rivalizan con rapiñas mayores
y el dolor llora por vientres hinchados de aire de hambre.

Viajaré al África de la pobreza hundida en la mies
que recoge el vacío que siembran los ricos del norte.

Viajaré al África de la espalda abierta
que nada y se hunde,
de la espalda vuelta atrás que pierde
y deambula a la deriva.

Viajaré al África de riquezas en bolsa de pocos.
Viajaré al verde vergel de ramas, sabanas,
de jirafas que bailan el cielo,
elefantes y hienas, algunas humanas.

Viajaré al África de la música caliente
y deseos fluyendo en la piel,
de la ruina y penuria redimidas
que dignas se asoman al escaparate
y se sienten belleza excluida del rico pastel.

Viajaré al África de mis sueños,
de cantos de mujeres y niños al atardecer,
del cielo rojo, de escuelas y calles y casas,
del verde vergel, de ramas,
sabanas y caminos con sed.



Porque nadie habla ya de África es necesario recordarla. La fotografía pertenece al norte de Marruecos en la antigua zona del protectorado español.

domingo, 13 de mayo de 2007


CAFÉ ORIENTAL

Tomaba un té marroquí al atardecer, el ajetreo alrededor y el sabor dulzón a menta eran intensos. Unos ojos me miraban profundos y su sonrisa… ¡qué deciros de su sonrisa!
Intentaba conectar la PDA para leer mi correo, era una manera de no afrontar la despedida.
Paseo el damasquino en el techo, las vidrieras de colores en las ventanas y tu mirada temblorosa.
Todo se acaba en esta vida y una semana de vacaciones no dan para más, ni para menos, que cruces de piel, aromas y sabores y la intensa pasión de tu mirada.
La fotografía corresponde a un café en la costa mediterránea de Marruecos, cerca de Nador.

sábado, 5 de mayo de 2007


A veces, pequeños cristales rotos de realidad, son las cosas importantes que protegemos en las almonedas del alma.


MI CAJA DE CORALES

Guardo en mi caja de corales más preciados
impaciencias e ilusiones,
un cabás que huele a nuevo,
chapuzones en el mar y aquel caldero amarillo con dibujos,
el rubor con tu mirada,
el camino descalzo en mis pies
y el primer suspiro que robaste aquella noche,
las mimosas del vestido que compré con aquel sueldo,
mis primeros zapatos de tacón,
el fin del mundo en forma de rojo atardecer,
la tarde de reposo en el sofá
y el libro, y el pilot,
la página desnuda que me llama,
el zoco que se abre al té con menta,
y un río y un navío
y las islas de agua y los mares de arena,
la magia de los proyectos que se hacen realidad,
las miradas que superan tantos miedos,
un nuevo amanecer.

Guardo en mi caja de corales más preciados
aquella ruta que aún no hice,
montañas que seguro subiré,
nubes que no sobrevolé,
poemas que aún no escribí,
este poema que aún no sé si acabé.
Cuando viajéis a Gijón no os olvidéis pasear al atardecer por el parque del cabo San Lorenzo.

sábado, 28 de abril de 2007






IMPLACABLE ERES

Implacable eres, nunca regresas,
forastera me haces
de mis lugares preferidos,
viajas tu curso.
Si el cauce te ahoga
exploras nuevas vías,
nunca regresas.

Cuando quieta quedo con las hojas
de árboles que risueños me acarician
parece lento tu discurso.
Si canto alborotada con la sonrisa
de la luna en compañía
luces rápido.
Me haces dudar que sea cierto lo vivido,
abro los ojos y no estás, te has adelantado
a mi pasar.

Voy gastando el viejo cascaron de mi existencia
sumido en ti, apegado a ti.
Con arañazos que me adornan cual tesoros,
con sonrisas y abrazos que regalo cual trofeos,
y el reto de aquella vela blanca
que se impone libre
hinchada al viento de tu paso.

Tú, sigues indiferente a mis retornos
fluyes siempre,
continúas implacable.
Nunca permaneces en mí
más que un solo tiempo.

Y hay un tiempo de brotes
y un tiempo de frutos,
un tiempo de negros pasos
con sombrías humedades,
y hay un tiempo de azules y rosas y amarillos,
un tiempo de labios cruzados
y sexos marcados.
Y todos navegan en ti.

Y hay un tiempo de río de dentro del alma
que fluye lento si lo retardas,
si lo sientes,
mas fugaz espejismo fluye siempre.

Implacable fluyes siempre.
Hay otros ríos, pero esta imagen del Tejo desde Alfama recoge mi sentir en estos momentos.

sábado, 21 de abril de 2007








Lisboa 11. Cartas desde a tercera, cuarta y quinta feira.


CARTA DESDE A TERCERA FEIRA

En la mañana no te has perdido nada interesante, porque la visita a un centro comercial es siempre es la misma, tú aburrido entre cajas de herramientas y yo dedicada a tareas muchos más rudimentarias.

Sin embargo atardecimos en el Adamastor, abrigados por reflejos azules de las nubes en el cielo y un porto ruby en los labios acunados en la pacífica y reposada charla de la vida. En silencio se cruzan nuestras miradas y pienso con Whitman.

“Creo que no haré otra cosa durante mucho tiempo que escuchar. Para aumentar mi caudal con lo que oigo… y dejar que los sonidos me enriquezcan”.

Ya anochece y la lua vuelve una vez más a reflejar su idílica imagen sobre el Tejo y sentí que estabas confortablemente instalado al otro lado oscuro de esta lua y eso, amigo, es peligroso por momentos. Hoy la lua estaba fría, no era roja y yo te sentía al otro lado de las ondas.


CARTA DESDE A CUARTA FEIRA.

La praia airada y ventosa, aunque nada que ver con los vientos de Cabo Vilán, por supuesto. Un rumor bate olas de espumas, el calor de este sol, todavía tierno y la textura de la arena me acompañan y yo permanezco escondida tras agreste acantilado, atisbo mi futuro, dudo sobre la libertad y la sujeción, y concluyo que tal vez mi vida sea volar como libre cometa, aunque fuertemente sujeta a esta tierra en los días de viento. Y sigue Whitman rodeándome con su Canto a mi mismo.

“Me celebro a mi mismo.
Y cuanto asumo tú lo asumirás.
Porque cada átomo que me pertenece, te pertenece también a ti.
Holgazaneo e invito a mi alma.
Me tumbo y holgazaneo a mi antojo… mientras observo una brizna de hierba veraniega”.

La tarde caía lentamente en la madera de la mesa del Muchaxo, se marcaba la línea azul de un horizonte de agua frente a mí, esta agua por momentos ya rosada que resulta tan cercana a mis sentimientos. Sin embargo hay encrucijadas que hoy no quiero afrontar y me dedico a decirte que la vida hay que vivirla, no soñarla, que hay que pensarla después de haberla gastado. En este momento cierro mis ojos y cierro el día.


CARTA DESDE A QUINTA FEIRA.

Hay dos motivos para viajar a Oeiras. El Jardín de los poetas ( ya os hablé varias veces desde un viaje de otoño de 2005) y el masaje Gingko. Podéis dirigir vuestros pasos hacia Lagos Park y en el edificio del club deportivo, luminoso cristal en la fachada, os encontraréis con amplio ambiente exclusivo para machacar, moldear músculo y practicar el relax mental y corporal. Yo opto por lo último, masaje gingko.


Música zen y luz ocre tamizada,
velas blancas y tus manos se deslizan,
suaves por la carne de mi alma,
como yo me deslizo cual sombra,
suave por las aceras de Lisboa.

Húmedas piedras postran ante mí
humedades que ayer viví contigo,
implacables perforan hoy mi alma,
mientras brilla tu piel de gata negra,
complacida, feliz, ajena de añoranzas
.

Las fotografías corresponden a un atardecer desde el Adamastor, en Lisboa y a la Playa Cresmina, cerca del Guincho, Portugal.