domingo, 21 de octubre de 2007



QUIERO SER AZUL EGEO

Quiero ser azul Egeo,
atardecer en cabo Sounion
segura de que, al fin, cae el sol
y refleja dorada espuma
al borde de mi frío corazón.

Quiero pasear cielos
vestida por olas
que se abren y se cierran
paralelas a tu paseo por mi alma,
dan sentido a las promesas
que ayer soñé contigo.

Sin saberlo, me produces
la sonrisa esbozada en los labios,
el vértigo del miedo
y oropeles lujuriosos
que engañan mis deseos.

Los dos buscamos, sin saberlo,
rutas fáciles de seda,
huecos sencillos de tulipas
que cubran soledades,
y una salida
que solamente se produce
uno a uno, ajena
al futuro venidero.

Quiero volver a ser azul Egeo,
rotundo, profundo, intenso
mar Egeo.

La fotografía corresponde al Puerto pesquero de Gijón, un buen sitio de partida hacia los sueños.

domingo, 14 de octubre de 2007



MARTIN CHIRINO Y RAMÓN MASAST en el Museo BARJOLA.

De todos los buenos museos que tenemos en Gijón creo que nunca os hablé del Museo Barjola. Es un buen día para pasear el puerto pesquero de Gijón, sentir el mar y sus arrullos, disfrutar de la luz y el sol de otoño y para entrar en el Museo Barjola, pasear la obra de Chirino, Masast y siempre, siempre Barjola.

Hasta diciembre disponemos en Gijón de seis obras de Martin Chirino. Mediterránea, 1971, en hierro, colocada a la sombra del Ficus benjamina que crece en el hall del museo, dos cuadros, Suite Florencia, 2004, en aguafuerte y resina, Mi patria es una roca II y IV, 2006, en forjado y piedra, el Árbol de luz y sombra, 2005, en hierro, además de la Espiral que da título a la exposición.


Esferas y espirales nacen
en grietas iniciales,
de ida hacia los sueños,
de vuelta a sus deseos.
Esferas, espirales y sombras,
músculos en sucesión
que planean el espacio
ampliando, decreciendo
marcha atrás hacia el nido
engendrador, con el viento
que nos abre, que nos cierra.

Tal vez la vida sea solamente
una esfera en espiral
y la sombra que cobija.



En la segunda y tercera planta del Museo se exponen magníficas fotografías de Ramón Masast, blanco y negro las más antiguas, sabiamente combinadas con su obra en color de 1981 al 2006. Contactos es el título de esta exposición, contactos y contrastes, líneas y escenas, personas y personajes, texturas y geometría, esquinas y árboles al cielo, tejados y números, denuncia y vidas, siempre magníficamente reflejada la vida.

Aviso: No se pude marchar de este museo sin hacer una visita a la obra de Barjola, sus personajes y Tauromaquias en la cuarta planta.


Os dejo la fotografía de dos obras de Martin Chirino, Suite Florencia, 2004, y Mediterránea, 1971, en primer plano. Las fotografías de Ramón Masast son tantas que tendría dificultades para escoger solamente una.


domingo, 7 de octubre de 2007



HUELE A OTOÑO

Mi esfera busca abrigo
de aristas romas,
es otoño y todo se repliega.
Borreguillos naranja algodón
anuncian un anochecer
recogido entre mis sueños.
¡Quédate un poco más!
suplica el alma ante umbrales
de dorados tafetanes.
Con suave intensidad
empieza a acompañarme
avanzando hacia las frías lunas
del invierno venidero,
revivirá los proyectos interiores.

No hacen daño los recuerdos,
bailaremos con las sombras
de tus besos.
La fotografía corresponde a un bosque de hayas, en el valle de Rabanal, cerca de Burón, al norte de León.

miércoles, 3 de octubre de 2007



PLAYA DE OTUR

Con texturas de arena
y arrullos de sol
ondeando tu espuma,
no cesas.
Cascadas blancas renuevas
y te miro y creces,
nunca cesas,
siempre creces.
Mientras escribía este post me enteré de la muerte del gran artista Pablo Palazuelo, Premio Velázquez 2004, al que descubrí hace casi treinta años en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca.
Con motivo de una exposición temporal sobre su obra en el MNCARS, Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía, en diciembre de 2005, escribí este comentario y recogí algunas de sus palabras que, para mí, mejor reflejan su pensamiento sobre el arte.
PALAZUELO EN MÍ

Líneas que se ordenan
nadando en el espacio,
viajan, colorean la vida
danzando en mi mente.
Simetrías rotas,
perspectivas en el aire,
me acogen en su casa,
me dan luz,
son fugas que se escapan,
redondean otros tiempos
con músicas de miradas.
La fuerza en rojo y negro,
gris, azul y negro, amarillo,
que hoy necesita mi alma.
http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=14604010&postID=113494229083250207

"El espacio, el océano sin límites, es la matriz de todos los signos y de todos los ritmos. El espacio vivo, la vida en el espacio, es la materia del pensamiento, la trasparencia de las aguas". El cuerpo geómetra. Pablo Palazuelo.

sábado, 29 de septiembre de 2007


TRISTAN E ISOLDA

I
Suaves notas me deslizan por tus aguas,
una línea de azul horizonte levanta el día,
se despliegan libres velas en el cielo.
Y en ti, Isolda,
la desdicha de un viaje que se acaba
con la dulce venganza que fabricas
el filtro de amor que ya siempre nos engarza.

II
Verde oscuridad es la noche que busco
esperando el abrazo que suavice
la angustiosa pasión que llevo
y llevas dentro.
Libamos juntos el fuego de la espera,
ardemos juntos sueños
que deleitan nuestras horas.
Descubierta la pasión y la traición
imposible la vida sin ahogarnos
en promesas de eterna unión y muerte.

Tristán e Isolda somos,
Isolda y Tristán vivimos
promesas de unión y muerte.

III
Habito la cárcel de mi herida,
sueño tus notas y tus besos,
busco ocarinas de vientos dulces y oleaje
que traigan tus labios a mis besos.
Llegas cuando parto en viaje eterno.
Ya nunca la dicha nos alcanza,
sólo encuentras la fría visita de la muerte

Tristán e Isolda somos,
Isolda y Tristán vivimos
eternos sueños de amor y muerte.


El Teatro Campoamor de Oviedo, en su 60 temporada de Ópera nos ofreció un maravilloso, Tristán e Isolda. Wagner en la más pura esencia, con una escenografía conceptual muy interesante en la que la luz fue protagonista de excepción. Las voces de Jon Frederic West y Jayne Casselman, Tristán e Isolda, me parecieron de lujo. Es decir disfruté mucho de las cinco horas de Wagner.
La fotografía corresponde al artículo del periódico que a continuación os enlazo.

viernes, 21 de septiembre de 2007


Hay días de azules borreguitos surcados por cometas volando muy alto que construyen nidos en el cielo.


RETORNO

Retorno al país de mis recuerdos,
renuevo, rebusco y encuentro
aquel rincón favorito que me arrulla,
que se instala en los frágiles momentos.

Reposo, recupero y vuelvo
con alas renovadas que nacieron
de tus besos que no tengo,
de la fuerza que fabrico cada día,
de quienes acompañan mis caídas,
mis intentos.

domingo, 16 de septiembre de 2007










Para un occidental un mundo misterioso rodea a geishas y maikos. El paseo por el barrio de Gion con las tradicionales casas de té, contruídas en madera y ancladas en un tiempo pasado que revive y aflora cada día, fue el escenario en el que me crucé con sus ojos rasgados, eran las cinco de la tarde.


GION A LAS CINCO

Paseas cortos pasos,
admirado icono eres.
Sabedora de secretos,
mil amores de sabores
reflejan tus recortados labios rojos.
Una máscara de arroz nos separa,
te protege, esconde tu mirada,
tu altiva mirada.
Un destino esperado te delata,
emocionada reconozco
que aún perdura en ti
un tiempo muy lejano.

Kioto es un lugar indispensable para saborear Japón. El paseo de la filosofía acompañado de cerezos, el tradicional barrio de Gion, el castillo Nijo, los numerosos templos budistas y sintoístas, sus pagodas y jardines zen, jardines de paseo y paisaje, los mercados y los restaurantes, cruzar el río Kamo-gawa por alguno de sus puentes, la sorprendente y moderna estación de Kioto, en la que el acero y cristal provocan un espacio totalmente abierto al cielo.
Pasear Kioto, el ajetreo de su moderna ciudad y sus barrios tradicionales y el reposo en sus jardines es uno de mis mejores recuerdos.