SILENCIO PARA UN DIAMANTE
No, no me digas que me amas.
Tu silencio cual diamante
se aloja frío entre mis pies,
duro, insensible y bello,
envidiado y envidioso,
deseado y lejano.
Cual diamante te hizo dios
para abrir en mil caras
tus deseos.
No, no me digas que me amas,
no seré
un trofeo de anaquel
entre sueños ya vividos.












