jueves, 18 de noviembre de 2010



ERES



Amable y dulce soplo,

vida real y pícara,

cómplice en sonrisas,

la paz con la que sueño,

el bosque en que me pierdo,

el camino que recorro

de tu mano ilusionada,

sin atajos, sin mentiras,

la tregua que visito,

un oasis entre dunas,

alimento de ilusiones

espumas y el regalo

que invento cada día.



Sería

bueno que vinieras.


La Playa del Silencio en Asturias que os muestro es el dulce refugio que de vez en cuando disfruto.





martes, 2 de noviembre de 2010


LLENA LUNA, AMIGA

Camino a ciegas,
tus ojos no me alumbran
luna llena, amiga.

Mi alma busca
el cálido abrigo
del alma gemela.
Mis manos se aferran
a tu espalda invisible,
cuando te alejas
me abraza un halo gris
que sólo tu sonrisa
puede deshacer.

Serena espera
en busca del camino
plateado hacia ti,
desde la luna que hoy,
cuando un mordisco de noche,
nos habita.
La fotografía de una luna llena reflejándose en el Tejo de Lisboa está tomada desde Cais do Sodré. Hoy añoro esa luna llena amiga.

viernes, 29 de octubre de 2010


Desde hace muchos años me acompaña este libro de poemas de Miguel Hernández y me emociono leyendo el Niño yuntero, Canción última y tantas otras.

Miguel Hernández (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942) poeta español, de la generación del 27, que destacó por la autenticidad de sus versos que reflejaron su compromiso social y político y que le llevaron a la muerte.

Valgan mis versos de sentido homenaje.


MORIR POR UN VERSO

Cuando la poesía es muerte se pierden todas las batallas

Con orgullo y rebeldía
paseo tus palabras
y te busco en la mirada
cien años después,
en tu vida arrebatada.

Morir por un verso,
vivir por el verso
y cantar por un pueblo.
De tus naranjos privado,
del sol y el agua
de tus barrancos ausente
y en la celda sometido.

Morir por un verso
que lucha la libertad,
la libertad de tu pueblo,
que es el mío,
que es el nuestro.


martes, 12 de octubre de 2010

















Es un lujo amanecer en La Aldea perdida, en Prieres, Asturias, frente a la Iglesia, descorrer las cortinas y encontrarme la sucesión de valles en mi horizonte, oír los cencerros cercanos, el trino madrugador de algunos pájaros y oír el silencio, la paz de la naturaleza que inicia el rito de desperezarse para alumbrar un nuevo día. No adivino aún por donde sale el sol, tal vez detrás de la montaña que cubre mi espalda, espero lentamente que claree el día para iniciar mi camino.

Aún no estaban dispuestos los colores de otoño, llovía a ratos y la niebla despistaba mi sentido de la orientación, helechos y erizos de castaños, hojas caducas empezando a alfombrar el camino, alguna seta y cuesta arriba, cuesta abajo, subo y bajo castaños, abedules, robles aún con la hoja verde… disfruto el desfiladero del Río Alba y respiro libre.


RUTA DEL ALBA, SUBE Y BAJA

El rumor del agua
una y mil cascadas,
castaños y avellanos
a la vera del caminos,
vacas y verdes praderas,
un puente sobre el río,
cabañas y allá otras,
ovejas, nogales, fresnos,
algún acebo y el rumor
del agua siempre
acompañando mi paso
y sigo ascendiendo.

El Río Alba se abre
en tu vientre calizo,
el agua desciende
saltando y su rumor
se trasforma en alborozo
cuando me consientes
acompasar tu paso,
hayas, abedules y carbayos
se van quedando atrás,
guardianes de tus cumbres
mientras descendemos,
recuperamos el valle
y la vida en su discurrir.

Seguiremos caminando.
Prieres y la Ruta del Alba estan en el Parque natural de Redes, Asturias.

viernes, 1 de octubre de 2010



DESEO CADA VEZ MÁS MIO

Pasan los años,
aunque conozca el fin
cada vez menos sé
qué luz me regala
cada mañana nueva.
Vigilante como el árbol
y el gorrión que asoma
en mi ventana
abrazo las alegrías nuevas,
abrazo el dolor de viejos dolores,
limpio el deseo
cada vez más mío
y más entero,
amar por dentro
escoger los granos más selectos
sembrando primaveras.
¡Tantas veces amé estéril
en yermas tierras y caminos!

Las playas de Caparica, cercanas a Lisboa, tienen este color al atardecer.



miércoles, 22 de septiembre de 2010



VUELTA A CASA

Días de septiembre
Reencuentro de amigos
Gozar la Asturias verde,
Espumas de mar,
Caricias de arena,
Apurar la última luz,
Hoy más verde,
Más paraíso,
Más tierra amiga,
Pasear bosques
Y añorarte
Y aunque estés lejos
Sentirte dentro de mí.
La fotografía corresponde a la Playa de Gulpiyuri en el Oriente de Asturias, una de las muchas playas de nuestro paraíso natural.

domingo, 19 de septiembre de 2010


HOY HA MUERTO JOSE ANTONIO LABORDETA, UN POETA, UN CANTAUTOR, UN POLÍTICO, PERO SOBRETODO UN HOMBRE COHERENTE

Os dejo los versos leídos por José Antonio Labordeta al finalizar su intervención en el Congreso de los Diputados, el 5 de febrero de 2003, como respuesta a la posición del Gobierno de España ante el ataque a Irak. Dijo: "Unos versos de un poeta aragonés que espero sean de su agrado, escritos en los cincuenta cuando también corrían vientos de guerra."

Mataros,
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Invadid con vuestro traqueteo
Los talleres, los navíos, las universidades
Las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte...

Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
Pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
Ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.

Asesinaos si así lo deseáis,
Exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
Que jamás asiréis un fusil de bravura.
Asesináos, pero vosotros,
Los inquisitoriales azuzadores de la matanza...

Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
Al campesino que nos suda la harina y el aceite,
Al joven estudiante con su llave de oro,
Al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
Y al hombre gris que coge los tranvías
Con su gabán raído a las seis de la tarde.

Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
Y entre todos aspiran a vivir, tan sólo esto.
Y de ellos ha de crecer
Si surge
Una raza de hombres y mujeres con puñales de amor inverosímil
Hacia otras aventuras más hermosas.

(Miguel Labordeta)
Estos versos son un fragmento del poema "Severa conminación de un ciudadano del mundo", del libro"Epilírica", del que es autor el hermano de José Antonio, Miguel Labordeta.