
VIOLENCIA COTIDIANA
Disfrutamos con la esencia de la improvisación hecha escena cada día, cuerpos en acción, con el movimiento y reposo de los tempos de la música de la realidad marcando los ritmos de personajes cual muñecos de guiñol sin libres argumentos.
Improvisaciones que encontramos al encuentro con la noticia en el periódico habitual, el papel predeterminado que nos toca jugar como único recurso escénico de la gran obra de teatro que es la vida vivida cada día.
A veces puede resultar innecesario el atrezzo. Resulta crudo el desnudo escenario de violencia que algunos días nos ampara, la violencia gratuita, la violencia planificada por una mente política, en conjunción con otras mentes, económicas, políticas, la violencia entre dos seres cara a cara, personajes no ficticios, víctima, agresor, con o sin remordimiento, la violencia contra las mujeres, contra los niños y las niñas, la violencia con la que desayunamos todos los días, reflejada en papel barato de un periódico.
Tal vez interpretamos algunos personajes que nos llevan al espacio íntimo del enfrentamiento gratuito por llegar a la cima, alguna cima recreada, por llegar a poseer la información y sin embargo tan huérfanos de ella en este manipulado mundo que vivimos. “Necesito información, necesito información…” grita una voz en el interior del personaje, mientras le atrapan las noticias que se meten en su cuerpo, en su mente y acaban sepultando la identidad del individuo en este mundo.
Una mirada fugaz, en un momento de escape de la angustia generada por la escena cotidiana, nos regala la aparición de la luna, que está a punto de ser casi llena. Aparece radiante en la ventana, por encima de nuestras cabezas y nos traslada a otros mares de pasión y calma. Y entonces vivimos nuestra propia identidad refugiados en la cuna plateada de sus caricias.
Disfrutamos con la esencia de la improvisación hecha escena cada día, cuerpos en acción, con el movimiento y reposo de los tempos de la música de la realidad marcando los ritmos de personajes cual muñecos de guiñol sin libres argumentos.
Improvisaciones que encontramos al encuentro con la noticia en el periódico habitual, el papel predeterminado que nos toca jugar como único recurso escénico de la gran obra de teatro que es la vida vivida cada día.
A veces puede resultar innecesario el atrezzo. Resulta crudo el desnudo escenario de violencia que algunos días nos ampara, la violencia gratuita, la violencia planificada por una mente política, en conjunción con otras mentes, económicas, políticas, la violencia entre dos seres cara a cara, personajes no ficticios, víctima, agresor, con o sin remordimiento, la violencia contra las mujeres, contra los niños y las niñas, la violencia con la que desayunamos todos los días, reflejada en papel barato de un periódico.
Tal vez interpretamos algunos personajes que nos llevan al espacio íntimo del enfrentamiento gratuito por llegar a la cima, alguna cima recreada, por llegar a poseer la información y sin embargo tan huérfanos de ella en este manipulado mundo que vivimos. “Necesito información, necesito información…” grita una voz en el interior del personaje, mientras le atrapan las noticias que se meten en su cuerpo, en su mente y acaban sepultando la identidad del individuo en este mundo.
Una mirada fugaz, en un momento de escape de la angustia generada por la escena cotidiana, nos regala la aparición de la luna, que está a punto de ser casi llena. Aparece radiante en la ventana, por encima de nuestras cabezas y nos traslada a otros mares de pasión y calma. Y entonces vivimos nuestra propia identidad refugiados en la cuna plateada de sus caricias.
Me asomo a los grafitis que encuentro en la calle, algunos tienen frescura y fuerza que yo quisiera tener en mis palabras. Algunos los recojo con mi cámara. Éste lo encontré paseando por una calle de Zamora.







