domingo, 22 de octubre de 2006

















SAN ANDRÉS DEL ARROYO. Palencia.

“A veces el reposo me llega en un momento de gran actividad. Cuatro elementos piedra, luz, agua y arte, me rodean. La sala capitular me habla, me detengo aunque una masa de gente me rodea. Siento el frío de la piedra bajo mis pies, miro la luz reflejada en los capiteles del claustro frente a mí iluminados, admiro el arte cincelado, troquelado mientras el agua discurre. lentamente en una fuente haciendo sonerías de luna.
Y yo me aíslo, me detengo y pienso”.


Cuando escribí estas líneas estaba en el Monasterio de San Andrés del Arroyo, al norte de Palencia. Lo había disfrutado hace algunos años y esta vez, aunque la luz estaba preciosa y prometía un goce para el espíritu, una excursión de cincuenta personas coincidió con mi visita y no pude saborear la paz soñada. He de decir también que la monja responsable de acompañarnos en la visita guiada, nos guió tanto que no me dejó ni un solo momento de serenidad para dar una vuelta completa por el Claustro en soledad.

De cualquier forma perderse por las numerosas iglesias y monasterios que aparecen en cualquier recodo del camino del románico palentino es un lujo.
Las fotos, por supuesto, corresponden al claustro del Monasterio de San Andrés del Arroyo.
Para más información:

lunes, 16 de octubre de 2006
















NACIONAL 113

Busqué entre las hayas y los robles,
busqué entre encinas y los sauces,
pregunté al dorado que lucía el camino.
Río arriba seguía al Arlanzón,
río abajo navegaba el Najerilla.

Pareja a mí, iba mi alma debatiendo
entre el gris del desencanto
y la añoranza del rojo atardecer.
La fuerza regia, al fin, impuso
libres paseos de sentimientos.

Me asumí sobrevolando viñas
de rojos frutos y ajenas voluntades
en su exacto punto de maduración.
Fabriqué cual hormiguita la vida
y estoy en este tiempo de otoño.

Es tiempo de recolección áurea
y ahora desprovista de cadenas
disfruto de la paz, mi compañera.


Descubrí la nacional 113 para refugio del espíritu... Sierra de la Demanda, Sierra de Cameros. La fotografía corresponde al bosque mixto frente al enclave del Monasterio de Valvanera

martes, 10 de octubre de 2006





¿CÓMO SE PUEDE VIVIR EN UN MUNDO SIN ABRAZOS?

No sentir el suave roce de tu mano
recorriendo expectante mi rostro.

No sentir como fluye la explosión
de mil estrellas en tu corazón hermano.

No sentir el volcán de mi entusiasmo
deshacer tu tristeza en alegría.

Hace cuanto que no sientes
el bullicio de mis besos
rodeando la cintura de tu espalda.

Yerma, infecunda, nocturna
memoria excavando
tu sonrisa en mi recuerdo.

Amanece,

irradiando un sol
de mil rayos de caricias,
se despereza mi alma
entre murmullos del viento,
intentando cavilar
¿cómo se puede vivir
en un mundo sin abrazos?.



sábado, 7 de octubre de 2006



Ginkgo biloba.

A las seis de la tarde el cielo se puso gris, casi se vistió de negro y Carmencita, vestida de blanco riguroso salió de su casa cerrando tras de sí la pequeña puerta del jardín.

Siete años antes se había despedido con seis palabras: “Dentro de siete años volveremos aquí”. Habían pasado siete veranos, siete inviernos con sus siete primaveras y recién comenzaba a aparecer dorado aquel Ginko biloba que les había cobijado unidos en descansos matinales.

El Ginkgo vivía bien, en un parque aireado y cuidado hasta cualquier extremo posible. Carmencita vivía bien, cuidada y querida hasta cualquier extremo posible.

En estos pasados años cuando recordaba el pensamiento de aquella promesa, lo hacía no sé si con la esperanza de que ella estuviera dispuesta a cumplirla o con la duda razonable de si el objeto de pasión sería bienvenido en aquella postrera ocasión.

La fuerte tormenta descargaba aguas de mil lluvias grises mientras se besaron bajo el Ginkgo. Él se había adelantado, con su traje blanco, su sombrero de ala, la corbata sujeta con aquel alfiler que ella le había regalado mucho tiempo antes. Un ramo de flores amarillas en la mano prestas al encuentro. Y temblaron, temblaron como niños en un primer encuentro, se sintieron besarse, se sintieron profunda y quedamente, sus blancos ciegos ojos se abrieron, después de siete años supieron el por qué nunca se habían separado sus cuerpos y sus almas.

Se habían prometido este encuentro, al celebrar sus bodas de oro, bajo las hojas doradas del Ginkgo. Aunque él llevaba tiempo convertido en polvo de cenizas alimentando las raíces de su árbol preferido.

miércoles, 4 de octubre de 2006

















NUEVOS SILENCIOS


VI

Caminamos siempre
itinerarios de silencio,
hacia el silencio final,
con paradas temporales
en silencios venideros.


VII

A veces en silencio
bendigo tu nombre,
otras veces quiero
estrellarlo entre nubes,
dejarlo en reposo,
quedamente al aire,
vacío de palabras.


VIII

Hoy, sin diálogo,
ausente tu mirada,
reposo sentimientos,
debates aplazados,
silencios esperados,
esparciendo aromas
de jazmines en mi alma.


IX

Me separa de ti
un silencio lineal,
geométrico espacio,
indefinido y vacío.


X

Camino en silencio
hacia murmullos de agua,
tus caricias van restando
pasión a mis encuentros.




sábado, 30 de septiembre de 2006


Sonidos de otoño
Creo que este fin de semana entraré de verdad en el otoño, pasearé bosques de incipientes dorados alfombrados de hojas secas, sustituiré el rumor del oleaje por el caer de las hojas a mi encuentro. Leeré poemas en la naturaleza y disfrutaré de las palabras compartidas.
El Jardin Botánico de Gijón estrena Leer el paisaje. Leer en la naturaleza, poemas, un libro, la prensa, leer el paisaje y penetrar en él. En cualquier recodo un banco en el camino y tú inmerso en catedrales verdes disfrutando la magia de las palabras.
Escribí este poema hace dos años un fin de semana parecido a éste disfrutando en verde y dorado paseos en la naturaleza.
SONIDOS DE OTOÑO EN CASTAÑEDA

Suena mi respiración entrecortada,
al despertar el sol de la mañana,
estirando mi cuerpo por un cálido
pasillo de naturaleza desbordada,
bebiendo mi piel el sudor
recién exprimido de mi alma.

Oigo pájaros trinando al sol,
al aire que en su música acompañan,
hojas y humedades que arrugo
con cansado ritmo de pisadas,
quejido de eucaliptos arrancados
y rumor de agua de río entre
dorados árboles, hoy, escoltado.

Suena el rozar de hojas secas,
en el suelo escamosas y mojadas,
el relincho de caballos en mares
colindantes con verdes horizontes,
la llamada de una vaca enamorada
a su galán de noche reposando.

Suenan sonidos de cuerpo y alma,
la explosión de mil gotas de rocío
que fluyen libremente trasfiriendo
la emoción del brillo de los prados
al calor de unas mejillas apuradas.

Suena el sentirse bien por fuera
y dentro, e imaginarte oyendo
el anhelo de tu voz desconocida.

Suena el otoño en Castañeda
como suena la vida cada día
de emociones y pasiones, tejidas,
destejidas, de naturaleza plena.


viernes, 29 de septiembre de 2006


Escribir la historia de mujeres

Escribir la historia de las mujeres es la presentación de unas jornadas que han organizado la tertulia feminista Les Comadres y la Asociación de mujeres progresistas Sara Suárez Solís, los días 21 y 22 de septiembre, en el CCAI, Centro Cultural Antiguo Instituto de Gijón, para presentar la obra Historia de las Mujeres en España y en América Latina.

Un lujo de ponentes como Mónica Bolufer Peruga, Pilar Folguera Crespo, Mª Angeles Pérez Samper y Pilar Pérez Cantó, profesoras Titulares y Catedráticas, en los dos últimos casos, de Historia Moderna de las Universidades de Valencia, Autónoma de Madrid, Barcelona y Autónoma de Madrid respectivamente, nos fueron desgranando los temas:

- El pensamiento sobre las mujeres y estrategias de vida femenina
- Voces del feminismo
- Mujeres en la realeza y poder político
- Historia de las mujeres en América latina.

La Historia de las Mujeres en España y América Latina, de Ediciones Cátedra, nos habla de las mujeres desde la prehistoria hasta nuestros días, de sus vidas cotidianas, sus trabajos, sus formas de religiosidad, su escritura y su pensamiento, su participación en la vida social y política, así como de las representaciones culturales que históricamente definen lo que denominamos femenino, en paralelo y, a menudo, en contraposición con lo masculino.

Hoy quiero traer a mi espacio a una destacada mujer gijonesa Josefa de Jovellanos y Jove Ramírez (1745-1807), la hermana menor del ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos y, tal vez, mucho menos conocida que él. Maestra y poetisa era conocida como La Argandona, y está considerada la mejor poetisa en lengua asturiana. De ella se conservan numerosos escritos también de ideología ilustrada.

Para saber más sobre Josefa de Jovellanos y Jove Ramírez:
http://www.araz.net/escritores/xovellan.htm
Para saber más sobre el 75 aniversario del voto femenino en España. Discurso de Clara Campoamor en las Cortes el día 1 de octubre de 1931: