
La libertad, Sancho ...
Escuché la noticia de que Blair baraja controlar a los niños conflictivos antes de nacer. Y me pregunto si a los creciditos ¿les instalará un chip que los haga blanditos?. Y pregunto que a los políticos corruptos y a los locos que nos llevan a las guerras, ¿qué les hará? Prosigue Blair diciendo que intervendrá antes del nacimiento del niño que, por su entorno familiar, tiene posibilidades de acabar en la marginación. ¿No será mejor acabar con la marginación? ¿no será mejor acabar con los traficantes de derechos? No debí de entender bien la noticia, o no la quiero entender, a juzgar por los derroteros por donde me lleva la reflexión.
Esta semana también nos han quitado de cartel, en el Teatro Español de Madrid, una obra de teatro, Lorca eran todos, dicen que por la presión mediática de unas palabras. Y pregunto ¿contra qué puede atentar la libertad de unas palabras?. La obra se estrenará en otro auditorio ya que CCOO ha ofrecido su teatro en Madrid para las representaciones.
No sigo preguntando y me refugio en el Quijote, tomo II, capítulo LVIII, (Que trata de cómo menudearon sobre Dom Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras). Me quedo con una frase: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”. Hoy y siempre es bueno que lo recordemos.
La fotografía corresponde a Praia Grande. Una playa cercana al Cap da Roca, en Portugal, un rincón en el que me siento muy libre.