sábado, 17 de junio de 2006


"Sólo donde hay lenguaje hay mundo", dice Adrienne Rich, poetisa estadounidense.
Y hoy el lenguaje es icónico, estético. Creo que esta imagen habla por si misma...
Corresponde a un cuadro del Museo Atheneum, de Helsinki, donde descubrí al pintor Albert Edelfelt, 1854-1905. El pintor lo titula Kankda Ridge at Sunset, Luna en la noche de verano, y me entusiasmó. Y os lo dejo prendido...




REPROCHE


A veces no sé donde estoy
aunque lo intuyo.
Las brumas merodean,
sólo tengo mis manos
para asirme y orientarme.
Mi cabeza tratando
de ahondar el horizonte.
Nado y es difícil saber
donde me encuentro,
difícil confirmar
si del lado los buenos
o los malos, tal vez esperando
que el ángel me despierte
y me ilumine, porque tú
no has sido capaz
de bañarme con tu ola,
no has sido capaz
de acompañarme en mi vuelo
de gaviota, porque tú
no has sido ni siquiera
capaz de intentarlo
a mi lado.

viernes, 16 de junio de 2006

ASOMBRO COMO MÍNIMO, ADEMÁS DE OTRAS COSAS...

Ayer escuché en la radio que en la próxima Asamblea que celebren la semana que viene los obispos van a tratar el tema de la unidad de España. Mi desconcierto va en aumento pues yo creía que la Iglesia se ocupaba de los temas del espíritu, pero acaso ¿la unidad de España es un tema espiritual o religioso?

Y no sólo lo escuché, sino que ayer leí en EL PAÍS que "Los obispos celebrarán una asamblea especial para reflexionar sobre la unidad de España" y más abajo se destaca que Pujol y decenas de católicos catalanes reprochan al episcopado que adopte una tesis política. Dice Juan G. Bedoya en su artículo que, por primera vez en su historia, la Conferencia Episcopal se va a reunir en sesión extraordinaria el miércoles y jueves de la próxima semana con el único tema a tratar: La unidad de España. Pienso en que si profundizaran sobre los términos tan usados en estos tiempos... hecho histórico nacional, nación, nación histórica, realidad histórica y demás
Por cierto que en la investidura del cardenal Rouco Varela como Doctor Honoris Causa por la Universidad San Pablo CEU, ha hecho un discurso sobre "la cuestión ética ante el futuro del Estado democrático de Derecho", en el que ha hablado de que "el derecho a la vida, a la libertad religiosa y de conciencia y el derecho al matrimonio y a la familia se encuentran en profunda crisis" en el plano nacional e internacional. Y añade que esta "crisis" puede "arrastrar consigo la crisis del Estado mismo de Derecho", porque "no se trata sólo de infracciones y de incumplimientos de sus contenidos básicos, sino de su puesta en duda intelectual y cultural y hasta de su negación teórica", ha explicado el Cardenal.

Y yo sigo sin salir de mi asombro...

lunes, 12 de junio de 2006



En Finlandia, el país de los mil lagos, el país del agua y los grises cotidianos, descubrí la luz de la noche durante casi todo el día y la luz del día durante casi toda la noche.

En Helsinki conozco dos museos, el Athneum, Museo de Bellas Artes, y el Quiasma, Museo de arte contemporáneo.

En Athneum encontré la obra de una magnífica pintora finlandesa Helene Schjerfbeck (1862-1946) que tanto en los retratos, en los interiores, como en los paisajes, reflejaba la luz tamizada de los grises, el verde de los bosques que aquí te abrazan simplemente todo el día, descubrí los suaves colores del agua y del hielo, el humo distraídamente escapando por la chimenea de una casa enmascarada en el paisaje, descubrí navegar aguas entre brumas.

Allí me encontré con este pequeño cuadro de Helene Schjerfbeck, Escuela primaria. 1908.
Una niña con su uniforme negro, iluminada su cara y su mirada al frente, las manos cruzadas en actitud serena, apenas susurrada su expresión despierta, la espalda recta y la coleta recogiendo el pelo que también parece esperar serenamente. Todo a su alrededor es pálido, casi desvaído, tan sólo su figura iluminada que contrasta con el negro de su ropa. Una niña de la Escuela Primaria en Finlandia, a principios del siglo pasado, atenta, despierta, dispuesta, con toda la vida por delante.

De Quiasma os contaré otro día...

domingo, 11 de junio de 2006





TRÁNSITO


En tus aguas verdes me sumerjo, aunque
un bosque de algas rojas me ahoga.

Sin fuerza navego por arroyos. cuando
abandonada al océano me dejas.

Me despiertan un coro de gaviotas
que expectantes esperan mis despojos.

Y descubro muchos más coros de gaviotas
que esperan más despojos deseados.

Somos agua y a ella volveremos
.

viernes, 9 de junio de 2006





















Como un trueno que rasga
la noche más oscura
e ilumina el vacío
con momentos habitados,
apareces en mi vida
haciendo trizas las estrellas.


Mis escamas se pegan a tu piel,
cual sirena me desplazo en ti,
sintiéndonos sentir,
sintiéndonos vivir.

Tu ausencia he guardado
en mi caja de corales,
con los besos agotados
y los abrazos más sutiles
recreados con el aire íntimo
de mi interior convexo.

Vacío, blanco y albo
es hoy mi paraíso.

lunes, 5 de junio de 2006

MAÑANA DE DOMINGO EN URGENCIAS
A estas horas tempranas todo es silencio. Tal sólo destaca el sonido del ruido de motores de tres máquinas, una para las bebidas calientes, otra para bebidas frías y otra para productos sólidos. Acaban de limpiar y está fresco el ambiente, huele a uno de esos productos indeterminados de los que no se acierta a identificar su aroma. Una señora con un carrito lleno de compartimentos de colores acaba de salir de la estancia, me crucé con ella en la puerta y observé que llevaba una fregona con la que supongo acaba de pasar al suelo y también una bayeta que aprecié húmeda con la que seguramente había limpiado las sillas de plástico en hilera que ocupan la mayor parte del recinto. Vació las papeleras pero no tocó limpiar las columnas, las paredes y las puertas, tampoco parece haya tocado la doble cristalera que ocupa en ángulo dos paredes y por la que a estas horas entra una luz temprana y ya cansina. Frente a mí, en el lado opuesto de la habitación, dos puertas abiertas, corresponden a los servicios de hombres y mujeres que parecen relucientes.

Estamos cuatro personas sentadas, calladas, con la mirada a lo lejos, cabizbaja, la comunicación suspendida o mejor aún no iniciada, parece que nuestra disposición es la de resignada espera. Nuestra mente no está aquí, sino muy cerca, en la habitación contigua donde se decide el objeto de la espera, la atención se deposita más allá, la actitud parece en estos momentos casi derrotada de antemano.

Avisos por doquier en las paredes: No fumar, Hable bajo por favor, Desconectar el móvil, La megafonía es deficiente, disculpen las molestias, más allá se dice algo sobre los viales de insulina, cerca de mí un cartel sobre la hipertensión.

En este pequeño local el pensamiento se concentra, parece perdido, suspendido, irremediablemente lento, sin prisas. Somos efímeros, tenemos tropiezos, nuestro cuerpo se resiente, no siempre funciona perfecto, muchas veces inconsciente libras, otras avanzas renqueante, otras te paran, y aquí cerca te reponen, te reparan, manos arriba es el sentimiento, sólo puedes esperar relajado si es posible, dentro de ti todo está en suspenso.

Se vuelve gris el día, aunque afuera parece que luce el sol, el paso del tiempo marca una pauta sin tiempo, la angustia está al acecho de los movimientos tras la puerta de cristal. Afuera siguen llegando coches, casi siempre sus ocupantes preocupados, caras serias, de vez en cuando se oye llorar de un niño que deja aún más desasistida la mirada.

Continúa apagándose la luz, no sé cuantas personas han llegado, la sala parece casi llena, cambian las personas, sus rostros no me interesan, no me fijan la atención, tan sólo observo el común sentimiento de sumisión ante la angustia de vencer o no esta pequeña o última batalla. Sonriente el altavoz avisa, familiares de… y alguien se levanta y atraviesa la puerta de cristal. Los demás miran un momento y de nuevo se sumergen en sus vacíos pensamientos. Me llaman, ya me toca atravesar la puerta de cristal. Sonriente, camino, avanzo, mi equipaje es hoy es la vida, caminamos, seguimos caminando.

A veces la vida es como la sala de espera de un domingo en urgencias, entras, te levantas, sales reforzada, sales simplemente, a veces no sales y te quedas. En juego está la ansiada respuesta del destino, la confianza en que la vida avance y el sol siga saliendo en cada día, en cada instante.