martes, 14 de marzo de 2006















Allá, donde la tierra se acaba,
en el país al oeste de la niebla,
conocí al niño de los ojos grises
que los dioses donaron
un tesoro.

El pequeño pico y frágil pecho rojo,
conoció de la mano de su padre
con la sensible ironía en la sonrisa,
y la ajena luz de otra mirada reflejada.

Conozco a un hombre de ojos grises,
en el país al oeste de las nieblas,
que aún conserva el frágil pecho rojo
de aquel paporrubio en su mirada.



Habitualmente cuelgo fotos realizadas por mí. Ésta foto me la han regalado.

domingo, 12 de marzo de 2006
















me despido de este invierno...


El invierno,
en verano vuelve
tu presencia.


Frío tiemblo
en este invierno
cuando no estás.


Oscura noche
y frío invierno
sin ti, amigo.


Este cielo
cantándome escribía
azul poema.


Lluvias grises
humedecen almas
y brillan hojas.


Los amarillos,
queridos amarillos,
doran mi alma.






Dejaste que yo te penetrara
fundiendo en rojo tus abrazos,
dejaste que mi boca te posea

inundando de fresas el presente,
intemporal ahondas por mis ríos

líquidas sensaciones añoradas
abriendo a fuego mis sentidos
compartidos, de días y deseos,
enardecida en ti al sentirme
vuelta del revés en tus sueños.

Pero en el albo manto tus pisadas
licúan huellas que trasporta el alma.
















Hoy asomó tu voz de madrugada
ascendiendo alfombras de algodón
doradas por este sol amanecido,
y renazco de asolados inviernos
a luces de las eternas primaveras
por deseos transitados en tus brazos.


sábado, 4 de marzo de 2006





A TÍ, SOLEDAD

A tu abrazo expectante voy,
atemporal cual nido te fabrico,
agridulce estancia te reposo.

Obsesión que temo y abandono,
acompañas algunas sobretardes
de imágenes en mi ventana reflejadas.

Eres la consciencia que alejo y busco
porque aclaras mis nudos de neuronas.

Eres acto íntimo que provoco
porque refugias mi camino.

No eres una isla en la tierra,
no eres una isla en el agua,
no eres una isla en las nubes,
no eres una nube en la luna

y sin embargo me aíslas.

















CUANDO EL MAR SE PONE CUESTA ARRIBA


Cuando el mar se pone cuesta arriba
lo mejor es tomar impulso y volar.

Cuando las pirañas remueven el lodo
lo mejor es tomar impulsos y nadar.

Cuando las noticias bombardean mis neuronas
lo mejor es masticar erratas, digerir las letras,
poner sordina al instrumento y caminar.

Cuando miro la vida en el reflejo,
espectadora abandonada en el cristal,
lo mejor es abrir los ojos y abarcar
con la mirada al sol que llega,
encerrarme y disfrutar mi soledad.


















AQUELLA TARDE DE AGOSTO


Ya avanza la tarde,
el sol dora mi cara
que se esconde en tu regazo,
tras el árbol que adorna
este parque que habito,
que habitamos.

Apenas el leve movimiento
de una mano en el aire suspendida,
y el roce de tus dedos
en mi nuca, en mis labios.

Quiero alargar la estancia del deleite,
cómplice equilibrio de alianzas
que despiertan mis sentidos,
la sonrisa me posee,
y ausente de palabras,
reposo dormitando letargos,
me escondo en tu regazo
tras el árbol que abraza
esta tarde anaranjada
que habitamos.